"El Sueño de una Noche de Verano", SHAKESPEARE habla de estos perros como "mis corredores de pesadas papadas y de color de arena, con sus orejas colgantes recogiendo el rocío de la mañana, sus rodillas torcidas y su vientre rasante, lentos en su búsqueda, pero siempre iguales en su voz sonora como campanas".